Torrelodones merece algo mejor

Permítanme un desahogo que, sin embargo, define muy bien el problema de la política en Torrelodones. El pasado 23 de diciembre fallecía mi padre, Dalmacio Negro. Se pueden imaginar el dolor. Infinito e insuperable. Como cualquier familia nos reunimos y procedimos a decirle nuestro último adiós. Lo que jamás pude imaginar es que el día de Nochebuena, a la hora en que lo enterrábamos, una política de Torrelodones usaba sus redes sociales para hacerme oposición mientras animaba por Whatsapp a otros de su partido a hacerlo. Imaginen el dolor y la indignación. Siguieron los días siguientes sin cesar. Luego, lloriquearon cual plañidera de parvulario cuando los bloqueé en mis redes sociales. El pasado 1 de febrero, el principal partido de la oposición (que no ha aceptado aún la derrota y su próxima desaparición por demérito propio) utilizaba la red X para atacarme… con mi padre. Quien no está ya presente para ponerlos en su sitio, cosa que hubiera hecho simplemente arqueando una ceja mientras se fumaba un cigarro.
Verán, en política no todo vale. Pero sí es verdad que la acción política refleja los principios morales y éticos de las personas. Ni moral, ni ética tienen no pocos políticos en Torrelodones, de quienes no acepto disculpa alguna. Y ese es, en mi opinión, el problema más grave que aqueja a nuestro municipio. Hay una grave disonancia entre el nivel alto intelectual de nuestros vecinos y los políticos. Torrelodones es un municipio de gente alegre, con ganas, emprendedora y triunfadora de alto nivel intelectual. Y hay políticos miserables, sin preparación ni moral. Otros, desde posiciones ideológicas distintas, me han mostrado su apoyo. A ellos, gracias. Así, sí.
Mientras los miserables ladran, en el PP seguimos cabalgando. Por un Torrelodones limpio, verde, abierto, seguro y con políticos decentes.