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MUNDO ANIMAL | ¿Sofá o monte? La desparasitación no es igual para todos

MUNDO ANIMAL | ¿Sofá o monte? La desparasitación no es igual para todos

Con el comienzo de la primavera, los tutores empiezan a preocuparse y ocuparse de los riesgos de los parásitos que rodean a sus animales. Curiosamente, los riesgos los tenemos en todas las épocas del año, pero cuando sale el sol y comienza el calorcito, tomamos conciencia de que pueden estar acechándonos y corremos más peligro… Esto puede ser cierto dependiendo de ciertos aspectos.

La gran pregunta que todos nos hacemos es: ¿cada cuánto debo desparasitar a mi peludo? Evidentemente, no es la misma respuesta para todos y, como en esta vida tenemos guías de orientación para casi cualquier aspecto que nos preguntemos, también contamos con una guía en la desparasitación.

La ESCCAP es una guía europea que establece recomendaciones basadas en evidencias científicas (y esto es crucial) sobre cada cuánto debemos desparasitar internamente a nuestros animales, siguiendo unos criterios muy lógicos. Si tu animal tiene mayor riesgo, necesita más protección. Y eso implica desparasitar más a menudo. Hasta aquí está claro.

Pero desgranemos un poco más: ¿a qué llamamos tener mayor o menor riesgo? Porque no todo el mundo tiene por qué saberlo.

Se basan en varios enfoques. Desde el geográfico: dónde vive el animal, en qué parte de España, qué temperaturas medias hay durante el año, si vive en el centro de una gran ciudad o en zona rural, si viaja mucho a la costa, si hace senderismo o va de excursión habitualmente… esos hábitos mundanos del día a día.

También se tiene en cuenta el enfoque zoonósico, es decir, el posible contagio a las personas con las que convive: niños pequeños, ancianos, personas enfermas o inmunosuprimidas.

Pero además, es importante conocer si tiene hábitos de caza, si bebe en charcos o ríos, si come vísceras o carne cruda y si la zona donde reside es endémica de alguna enfermedad concreta como leishmania o filaria, por ejemplo.

Con todos estos datos podemos hacer un “pool” y preparar un plan de prevención individualizado.

Los animales de bajo riesgo, que viven en el centro de la ciudad, no salen de excursión y conviven con una pareja de mediana edad, pueden desparasitarse 3 o 4 veces al año.

Los animales de ambiente rural, que cazan, salen por la montaña o conviven con personas mayores, niños o enfermos, deben acortar los periodos de desparasitación e incluso pueden necesitar desparasitación mensual.

En cuanto a los parásitos externos, se recomienda protección regular en las zonas de riesgo. Se debe añadir control ambiental si existe infestación y, si vivimos en climas cálidos o zonas endémicas, proteger durante todo el año.

La desparasitación interna y externa no son cosas independientes: forman parte del mismo escudo preventivo. Según los hábitos de vida, el entorno y la convivencia con humanos y otros animales, se decide la frecuencia y el tipo de protección más adecuada.

Para mayor información, consulta a tu veterinario.

Con esto promovemos un enfoque ONE HEALTH, donde la salud animal y la salud humana caminan juntas.

 

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