Veintinueve años después, el nombre de Miguel Ángel Blanco y su legado, el Espíritu de Ermua que nació de “esa resistencia cívica que ningún terrorista supo prever” laten con fuerza en Valdemorillo porque este “es un legado que no pertenece al pasado. Un legado que nos interpela hoy, directamente, a cada uno de nosotros”. Y así se ha expresado en el sentido homenaje que, como cado año, esta localidad tributa en recuerdo al edil del PP que “es símbolo de convivencia y unidad, un héroe de la democracia”. Tras el minuto de silencio que abrió el acto, la emoción presidió también el momento en que se depositó una corona de laurel al pie del monolito a las Víctimas del Terrorismo. Unos instantes de reconocimiento “a Miguel Ángel y su legado, el que nos compromete a defender la verdad, exigir justicia y combatir la desmemoria” a los que siguió la lectura del manifiesto de la Fundación Miguel Ángel Blanco para acentuar aún más el eco de este aniversario.
Ante otros miembros de la Corporación Municipal, efectivos de la Guardia Civil, Policía Local, voluntarios de la Agrupación local de Protección Civil y demás personas que se unieron al sencillo acto celebrado a última hora de la tarde de este lunes, 13 de julio, el regidor puso voz al texto que recuerda que “la justicia no puede negociarse ni puede ser moneda de cambio en ningún pacto de gobierno”. De hecho, y en una apelación especial a los jóvenes, “a quienes no vivieron aquellos días de julio de 1997”, se recalcó que “Miguel Ángel no es solo un símbolo. Era una persona. Un hombre joven, bueno y valiente, que se sentía orgulloso de ser vasco y español sin complejos y, por eso, ETA Lo mató”.
Se indicó así la necesidad de que la juventud actual conozca “lo que ocurrió”, la movilización “en la que otros jóvenes como ellos salieron a la calle sin que nadie los convocara” llenando plazas en toda España, porque “esa respuesta -espontánea, masiva, sin miedo- fue el momento más importante de la historia reciente de nuestra democracia. Y que esa historia es también la suya”.
Afirmando así que este legado “que nos compromete”, como reza el lema de este aniversario, “es la página que cada generación tiene la obligación de leer, entender y defender”, finalizó la lectura del manifiesto, a la que siguieron las notas del himno nacional para poner el broche final a esta nueva demostración de cómo Valdemorillo defiende la memoria, dignidad y justicia de las víctimas del terrorismo que, como en el caso de Miguel Ángel, que justamente contaba 29 años cuando le mataron, “con su sola existencia desmentía el relato de los fanáticos”.
